No es lo mas habitual decir que quieres pasar tus vacaciones en las islas Lofoten, salvo que vengas del centro de Europa o de los vecinos países escandinavos. Esto obedece a un único motivo, y es que tenemos un absoluto desconocimiento por el lugar mas impresionante de toda Noruega.

Llegar a las islas Lofoten no es especialmente fácil, se encuentran situadas por encima del Paralelo 66-Norte, o lo que es lo mismo, dentro del Círculo Polar Ártico. Para que se hagan una idea, Islandia está bastante mas al sur que las Lofoten, unas islas que se encuentran prácticamente aisladas, a varias horas de barco o de avioneta de cualquier ciudad civilizada, perdidas en mitad de la nada noruega. Este aislamiento, que en cierto modo dificulta un poco el acceso, le da a cambio ese toque exótico que todos buscamos para nuestros viajes de aventura o para nuestras vacaciones y que cada vez cuesta más encontrar en un mundo de turismo masivo.

El nombre de las Islas Lofoten, procede del término “Lo”, que significa lince, y no lobo, como muchos creen, mientras que la terminación “foten” significa el pié. Así pues, el pie del Lince es una cadena de islas montañosas que discurren haciendo una barrera natural junto a la costa noruega durante decenas y decenas de kilómetros de longitud, mientras que por momentos, su anchura se estrecha hasta quedar apenas unos pocos metros de tierra. Por otro lado, es un espectáculo digno de ver, como en esa pequeña manga de tierra se alzan montañas que llegan a los 800 e incluso a los 1000 metros de altura y que acaban repentinamente hundiéndose otros cientos de metros de profundidad en el frío océano que baña sus costas, dando lugar en ocasiones a magníficas playas de arena blanca, como la de Ramberg y en otras ocasiones sugiriendo auténticos puzles de tierra y mar, como en la localidad de Reine, considerado por algunos el lugar mas bonito de toda Noruega.

Las islas Lofoten se agrupan en seis municipios diferentes (Vågan, Vestvågøy, Flakstad, Moskenes,Værøy, y Røst), que se pueden entender como divisiones administrativas, que a su vez se fraccionan en pequeños pueblos y que salpica de casitas toda la costa, reduciéndose a veces a pequeños nucleos de poco mas de dos o tres cabañas. Hay que tener en cuenta, que a diferencia de muchos otros lugares del mundo, los noruegos tienen una sana reticencia a agruparse en grandes núcleos de población, exceptuando quizás la capital, Oslo, que aun así conserva una gran cantidad de espacio libre dedicado a zonas verdes en la propia ciudad y unas esplendorosas afueras llenas de recursos naturales y lugares para el descanso y un sinfín de actividades. Como resultado de esto, encontramos por toda Noruega y también en las Islas Lofoten, una gran cantidad de minúsculos núcleos de población con apenas un supermercado y una oficina de correos, y con suerte algún buen lugar donde comer y dormir. Es el caso particular de las Islas Lofoten, que han sabido explotar su lado mas salvaje para atraer un turismo rural de altísima calidad, con cabañas de pescadores reconvertidas en Hoteles de lujo y espectaculares Restaurantes con miradores sobre el mar.

Las Islas Lofoten son también varias islas, algunas apenas una roca que sobresale no mucho sobre el mar, y otras veces, como Austvågøy, casi medio millar de kilómetros cuadrados de tierra, formada por playas, valles y montañas y una infinidad de pequeños lagos y fiordos. De Norte a Sur, las Islas Lofoten están formadas por ocho islas de diferentes tamaños. Hinnøya, la ya mencionada Austvågøy, Gimsøya, Vestvågøy, Flakstadøya, Moskenesøya y las dos hermanas pequeñas del sur, Værøy y Røst. El total de todas las islas, repartido en sus siete municipios, suma un área total de 1227 kilómetros cuadrados, con una población que apenas llega a las veinticinco mil personas.

Las Islas Lofoten, son por tanto una zona que vive volcada al mar que le rodea y que le da esa vida tan característica que le impregna de una atmósfera propia, un mar muy rico en recursos naturales, como el Arrecife de Røst y una gran diversidad de aves marinas e incluso nutrias y alces.

El clima es envidiable, si bien solo para los parámetros que se estilan en unas latitudes tan nórdicas, se dice que la Corriente del Golfo provoca la mayor anomalía en las temperaturas en relación con su latitud, dejando incluso algunos lugares con medias anuales superiores a los cero grados de temperatura, algo inaudito tan al norte del mundo. Los veranos son una pequeña joya, muy codiciados por gente de toda la Europa central y de algunos de sus vecinos escandinavos, aunque no todavía por las gentes mas meridionales, las temperaturas suaves de los meses de julio y agosto hacen que una escapada a las islas Lofoten sea una de las mejores alternativas contra el calor asfixiante de nuestros veranos. La luz, de un azul frío desconocido para nosotros, con sus oblicuidades y sus reflejos, y la calidad y la frescura del aire hacen que visitar estas islas sea una experiencia difícil de olvidar, diferente de todo lo que hemos experimentado antes.

Una mezcla simple de colores pero de una profundidad asombrosa, pintan un cuadro único de verde en la tierra, decorado por el blanco de la nieve y el azul del mar con un mosaico de cientos de minerales diferentes estampados en sus muchas rocas en montañas y acantilados. Para coronar este mosaico, el sol de medianoche, hace posible ver botando, literalmente, el sol en el horizonte durante los casi dos meses que van desde finales de mayo hasta mediados de julio. Los fuertes vientos del otoño y del invierno desaparecen para dejar una suave primavera que termina en un suave verano.

Si tu elección para viajar a las islas es en barco, el ferry de Bodø es la principal opción para llegar a las islas, ya que esta ciudad enlaza por tren y por avión con Oslo y Trondheim, y desembarca en las localidades de Moskens y Svolvaer, que a su vez conecta mediante un servicio rápido de catamaranes con la ciudad de Narvik.

En las Islas Lofoten existen tres aeródromos, poco mas que pequeños aeropuertos, en Svolvær, en Lekens y en Røst, que una vez mas conectan con Bodø, pero también se pueden encontrar escalas con Oslo y Trondheim. La carretera principal, conocida también como “La Ruta del Rey”, terminó conectando todas las islas, de Sur a Norte, mediante una preciosa obra de ingeniería civil compuesta de decenas de pequeños puentes y algunos túneles que saltan literalmente de isla en isla hasta crear una gran ruta que recorre de punta a punta todas las Islas Lofoten.

Si quieres una versión diferente del verano con el sol de medianoche perenne en el cielo, o si buscas un invierno salvaje escandinavo de nieve y auroras boreales, las Islas Lofoten es tu gran aventura. Si quieres saber los detalles, los encontrarás en todos los rincones de esta web.

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